Se construyó en uno de los espacios urbanos que pasaron a ser bienes públicos tras la desamortización. Fue erigido para satisfacer las necesidades de la sociedad burguesa santacrucera del siglo XIX y se instaló en los terrenos del antiguo convento dominico. Los costes corrieron por cuenta del ayuntamiento y de las aportaciones de los vecinos, algunas de ellas bastante cuantiosas.
El proyecto fue realizado por el arquitecto municipal y provincial Manuel de Oraá en 1848. Se trazó como un edificio de dos pisos, de planta rectangular, con forma de herradura en uno de sus lados menores, al igual que en todos los teatros del siglo XIX. La fachada está rematada por un plinto central, con el nombre de Isabel II y el escudo de la ciudad. Fue inaugurado el 25 de julio de 1851.
El teatro ha sufrido numerosas reformas para adaptarlo a las nuevas necesidades de los espectáculos y representaciones, como, por ejemplo, el aumento de su longitud para ganar espacio en el escenario y en los camerinos.
El Teatro ha aprovechado además uno de sus espacios para celebrar conciertos y otro tipo de actividades, se trata de la llamada Sala Espacio Guimerá, cuyo acceso es en la parte trasera del edificio.