La Farola del Mar

Se instaló el 31 de diciembre de 1863, siendo fabricada en París un año antes; señalaba la situación del puerto de Santa Cruz con un alcance de nueve millas, convirtiéndose posteriormente en símbolo de la ciudad.

Custodia, guía y faro que ilumina la puerta de entrada a la capital de la isla de Tenerife: el puerto de Santa Cruz. Fuente de inspiración para numerosos artistas, ha sido mudo testigo del crecimiento de la ciudad, sufriendo en los últimos años importantes cambios en su emplazamiento.

Se compone de dos cuerpos, el superior acristalado y con un balcón circular trabajado en hierro, en el que se encuentra el faro propiamente dicho. Considerada símbolo de la ciudad y del puerto, ha inspirado a los principales poetas canarios. La farola alumbró por última vez en 1954.

Marquesina del muelle

Diseñada en 1913 por Mariano Estanga y Arias Girón, fue realizada en Sevilla y colocada en el dique sur. La marquesina se utilizaba para el embarque y desembarque de pasajeros de los barcos fondeados. También, servía para amarrar los botes y falúas del servicio portuario. En tiempos de emigración se usaba para registrar los baúles de los viajeros que llegaban de América. Pero en 1982, la que fuera puerta de entrada marítima a la ciudad deja de prestar sus servicios, convirtiéndose, junto con la popular Farola del Mar, en uno de los monumentos santacruceros.

De estilo modernista, su estructura es bastante sencilla, compuesta por 8 columnillas que sostienen una cubierta de cuatro aguas, siguiendo el modelo de las estaciones de ferrocarril, todo ello en base a la exclusiva utilización del hierro.

Monumento a los héroes de la gesta del 25 de julio de 1797

En 1896 empezaron a darse los primeros pasos para homenajear a la población que, pese a ser inexperta en tácticas militares, venció a la Armada Británica dirigida por el almirante Nelson. El certamen quedó desierto y no sería hasta 1998 cuando se hiciera realidad el proyecto en una obra del profesor de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, Manuel Bethencourt.

Monumento a Diego Fernández Ortega

El monumento que aloja el busto del capitán está ubicado en una pequeña plazoleta en la confluencia de la calle Viera y Clavijo con las Ramblas.

El capitán Fernández Ortega nació en Santa Cruz el 17 de febrero de 1889 y murió en la guerra con Marruecos. De acuerdo con el fervor patriótico muy en boga en la época, el Ayuntamiento de la capital decidió, en una sesión plenaria celebrada el 13 de octubre de 1915, dedicar un homenaje a este capitán tinerfeño caído en el norte de África.

Monumento a La Victoria

Situado al comienzo de la Rambla de Santa Cruz, monumento de Juan Ávalos. Se trata de una obra escultórica que muestra la intencionalidad ideológica del poder imperante en la época.

En ella se simboliza al general Franco como un salvador que vuela sobra las alas de un arcángel. Constituye uno de los ejemplos del arte que se impuso en Canarias en la época de la posguerra.

Cruz de los Caídos

Proyecto del arquitecto Tomás Machado Méndez. La obra se basa en la confrontación de dos fachadas. La primera está orientada al Puerto, en ella se sitúan dos soldados en actitud de guardia. En el cuerpo central, la base, realizada en piedra natural de basalto, está ocupada por una fuente en la que la nave transporta una figura femenina que dirige sus brazos hacia atrás.

En el brazo izquierdo sostiene un manojo de espigas, que conecta con el panel rectangular del lado derecho, en el que se representan los guanches portando frutos naturales del mar y la tierra, significando la aportación tinerfeña a la Cruzada. En el brazo derecho dirige una espada hacia un panel situado en la base de la Cruz, en la que se representan en relieve, soldados de los tres ejércitos, significando la aportación militar de Canarias a la Guerra Civil del año 1936. En la misma fachada se sitúa un grupo escultórico formado por una matrona, que señala al mar y una figura masculina, que parece a punto de caer.