En busca de la excelencia

Victoria Ortega Benito, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española

En el Plan Estratégico de la Abogacía 2020, que debe ser el cauce por el que discurra nuestro futuro, se señala que “la formación de calidad en las Escuelas de Práctica Jurídica asegura la excelencia del servicio que prestarán los futuros abogados a la ciudadanía”. Y no es una frase bonita, sino un sentimiento compartido por todos los que representamos a la Abogacía Institucional y una clarísima declaración de intenciones.

“Estas entidades educativas, se dice más adelante, deben capacitar a los profesionales para prestar los servicios legales que demanda la ciudadanía. Con este objeto, el Consejo General de la Abogacía impulsará la implantación de un Sello de Excelencia para las Escuelas de Práctica Jurídica, elaborando un ranking propio por materias, así como un sistema de evaluación de programas, profesorado, proyectos y metodologías. La Abogacía Española debe asegurar que estas entidades imparten programas de alta calidad educativa, sujetos a procesos exigentes de mejora continua, con el fin de que los futuros profesionales de la Abogacía presten el servicio que requiere y necesita nuestra sociedad”.

Hay más puntos en los que se habla de la formación, como requisito fundamental para definir la singularidad y el rigor que reviste la profesión de abogado, y del futuro de las Escuelas de Práctica Jurídica. Os animo a leerlo y a aportar vuestras ideas, porque el Plan Estratégico no es un proyecto cerrado, sino vivo, abierto, que irá creciendo con la experiencia, con las aportaciones de todos y con la evaluación periódica de los resultados. El objetivo es claro: la excelencia en la formación de los abogados, la apuesta por la innovación, la formación en competencias técnicas y el desarrollo de las especialidades, entre otras muchas cosas. Las Escuelas tienen que jugar un papel relevante en ese futuro de la Abogacía. Los retos son tantos como los cambios complejos que, sin duda, se van a producir en nuestra profesión.

Por eso necesitamos que las Escuelas de Práctica Jurídica se consoliden, se reinventen, se fortalezcan. Estas Jornadas de Santa Cruz de Tenerife -un marco fantástico, una tierra hospitalaria y un Colegio acogedor, vivo, activo- son una oportunidad única para arrancar la marcha hacia esa nueva frontera de las Escuelas de Práctica Jurídica de la Abogacía. Si el pasado de las Escuelas ha sido muy positivo, fundamental, el futuro está por hacer y tiene que ser aún mejor.

Os animo a aprovechar estos días para dar a las Escuelas de Práctica Jurídica el empuje que nos permita cumplir los objetivos de excelencia que todos deseamos para ellas, para los abogados y para la Abogacía.